Una encuesta reciente revela que la inmensa mayoría de los jubilados en Cuba enfrenta una situación desesperada, incapaces de cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vivienda y medicamentos. El estudio, realizado por la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), expone la cruda realidad que viven las personas mayores en la isla, marcada por la precariedad, el abandono y la falta de protección.
La encuesta, que recopiló información de más de 500 personas mayores de 60 años en varias provincias, revela que el 99% de los jubilados no tiene suficientes ingresos para cubrir sus necesidades esenciales. Esta alarmante cifra pone de manifiesto la profunda crisis humanitaria que afecta al sistema de pensiones cubano. A pesar de los ajustes parciales realizados por el gobierno, la inflación galopante ha erosionado el poder adquisitivo de las pensiones, dejando a los jubilados en una situación de extrema vulnerabilidad.
La pensión media en Cuba, de apenas unos pocos dólares al tipo de cambio informal, resulta totalmente insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos, estimada en más de 12.000 pesos cubanos mensuales por persona. Esto obliga a los jubilados a depender de remesas del extranjero o de la ayuda de familiares para sobrevivir. Sin embargo, incluso las remesas, que han sido un salvavidas para muchas familias cubanas, han disminuido en los últimos años.
El envejecimiento acelerado de la población cubana agrava aún más la situación. Más del 24% de la población tiene 60 años o más, y se espera que esta cifra siga aumentando en los próximos años. Este fenómeno, combinado con la profunda crisis económica que atraviesa el país, pone en riesgo la salud física y mental de los adultos mayores. La falta de acceso a Internet, que afecta a la gran mayoría de los jubilados, profundiza la brecha digital y limita su capacidad para acceder a información, realizar trámites y mantenerse en contacto con sus familiares en el extranjero.
Ante la insuficiencia de las pensiones, muchos jubilados se ven obligados a buscar ingresos adicionales a través de actividades informales, como la venta ambulante o la realización de trabajos domésticos. Esta situación los expone a condiciones laborales precarias y sin protección social. La encuesta también revela que la mayoría de los jubilados considera que sus pensiones no reflejan de manera justa sus años de trabajo y que es necesario que se ajusten automáticamente al aumento del costo de vida.
El sistema de salud pública, que históricamente ha sido uno de los pilares del régimen cubano, también se encuentra en una situación crítica. Los hospitales carecen de medicamentos, equipos e incluso electricidad, lo que dificulta el acceso a la atención médica para los jubilados. Muchos se ven obligados a recurrir a servicios privados e informales, lo que representa un gasto adicional que no pueden permitirse. La falta de condiciones adecuadas en hospitales y hogares de ancianos, así como el deterioro progresivo de la atención médica y social destinada a los adultos mayores, confirman una tendencia de abandono institucional.
La situación de los jubilados en Cuba es un reflejo de la crisis generalizada que afecta al país. La falta de oportunidades, la represión y el deterioro de las condiciones de vida han provocado un éxodo masivo de jóvenes, lo que agrava el envejecimiento de la población. La encuesta revela que la mayoría de los cubanos considera que la causa de la emigración no es otra que el propio sistema. Mientras el gobierno cubano proclama que los mayores son una prioridad social, la realidad demuestra que se encuentran en una situación de abandono y desprotección.
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