Panamá ha solicitado formalmente a la Unión Europea (UE) que ponga fin a lo que considera una discriminación fiscal internacional persistente. La Cancillería panameña ha emitido un comunicado expresando su preocupación por las políticas y prácticas que, según afirman, perjudican la reputación y la economía del país.
En el centro de la disputa se encuentra la inclusión de Panamá en listas grises y negras de paraísos fiscales elaboradas por la UE. Panamá argumenta que ha cumplido con los estándares internacionales de transparencia e intercambio de información fiscal, y que su inclusión en estas listas es injustificada y dañina para su desarrollo económico.
“Panamá ha demostrado un compromiso firme con la transparencia fiscal y la cooperación internacional,” señaló un portavoz de la Cancillería. “Hemos implementado reformas significativas en nuestra legislación y regulaciones para cumplir con los más altos estándares internacionales. Es hora de que la Unión Europea reconozca estos esfuerzos y ponga fin a esta discriminación injusta.”
La Cancillería panameña enfatiza que las listas de la UE tienen un impacto negativo en la capacidad del país para atraer inversión extranjera directa, acceder a financiamiento internacional y participar plenamente en la economía global. Además, argumenta que la inclusión en estas listas daña la imagen de Panamá a nivel internacional, generando desconfianza y dificultando las relaciones comerciales.
Panamá ha estado trabajando activamente con la UE y otros organismos internacionales para abordar las preocupaciones sobre su sistema fiscal. Sin embargo, el gobierno panameño considera que estas gestiones no han sido suficientes para cambiar la percepción negativa que persiste en algunos sectores de la UE.
La solicitud de Panamá se produce en un momento en que la UE está revisando su política de listas de paraísos fiscales. El gobierno panameño espera que esta revisión conduzca a una evaluación más justa y objetiva de su situación, y que se reconozcan los avances que ha logrado en materia de transparencia fiscal.
“Estamos abiertos al diálogo y a la cooperación con la Unión Europea para abordar cualquier preocupación que pueda existir,” afirmó el portavoz de la Cancillería. “Pero también exigimos respeto y un trato justo. Panamá no es un paraíso fiscal y no debe ser tratado como tal.”
El gobierno panameño ha instado a la UE a adoptar un enfoque más constructivo y basado en la evidencia en su política fiscal internacional. Señalan que la discriminación y las sanciones injustificadas no son la mejor manera de fomentar la cooperación y el cumplimiento de los estándares internacionales.
Esta petición de Panamá a la Unión Europea representa un paso importante en su lucha por limpiar su imagen y defender sus intereses económicos. El resultado de esta disputa tendrá implicaciones significativas para la relación entre Panamá y la UE, así como para la política fiscal internacional en general. Panamá espera que la UE responda positivamente a su solicitud y trabaje en conjunto para construir una relación basada en el respeto mutuo y la cooperación.
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