La Agencia Internacional de la Energía (AIE) analiza la posibilidad de liberar hasta 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de los países miembros, en lo que sería la mayor intervención coordinada en la historia del organismo para estabilizar el mercado energético mundial.
La medida se discute en medio de una fuerte volatilidad en los precios del crudo provocada por la escalada del conflicto en Oriente Medio, especialmente por los riesgos de interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. Por esta ruta marítima transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial, lo que convierte cualquier alteración en la zona en un factor clave para los mercados energéticos globales.
El plan de la AIE contempla inyectar petróleo al mercado durante varias semanas con el objetivo de compensar posibles caídas en la oferta global y evitar un aumento descontrolado de los precios. La liberación de reservas sería coordinada entre los países miembros del organismo, que mantienen grandes volúmenes de crudo almacenados precisamente para situaciones de emergencia energética.
La iniciativa surge tras reuniones de emergencia entre gobiernos y organismos internacionales, en las que se evaluó el impacto del conflicto en el flujo de petróleo proveniente de Oriente Medio. En paralelo, los países del Grupo de los Siete (G-7) manifestaron su respaldo al uso de reservas estratégicas como mecanismo para contener la volatilidad en el mercado energético.
De concretarse, esta liberación superaría ampliamente intervenciones anteriores realizadas por la AIE. Durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, los países miembros liberaron cerca de 182 millones de barriles, una cifra considerablemente menor que la propuesta actual.
Las reservas estratégicas de petróleo son almacenamientos de emergencia que los países mantienen para responder a interrupciones en el suministro. Estas reservas fueron creadas tras la crisis petrolera de la década de 1970 y están diseñadas para estabilizar temporalmente el mercado en momentos de alta tensión energética.
Sin embargo, analistas advierten que, aunque una liberación masiva podría aliviar el mercado a corto plazo, su efecto sería limitado si el conflicto geopolítico se prolonga o si el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa afectado.
En ese contexto, los mercados energéticos permanecen atentos a las decisiones de la AIE y a la evolución de la situación en Oriente Medio, factores que seguirán determinando el comportamiento del petróleo y el impacto económico global en los próximos meses.
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