La industria bananera en Panamá comienza a dar señales de recuperación. En la provincia de Bocas del Toro, miles de trabajadores han empezado a regresar a sus puestos tras meses de paralización que afectaron gravemente la economía local.
El retorno, aunque gradual, marca un punto de inflexión para una región donde más del 80% de la actividad económica depende del banano, y que durante meses enfrentó una crisis que dejó a miles de familias sin ingresos.
🍌 Un regreso esperado
Para trabajadores como José Artola, conocido como “Loncho”, el retorno al trabajo representa más que un empleo: es un alivio tras meses de incertidumbre.
“La pasamos mal de verdad, no había donde sostenerse”, relató, luego de haber sido uno de los afectados por la paralización que dejó a unos 5.500 trabajadores sin empleo.
El conflicto se originó tras una huelga sindical que llevó a la empresa Chiquita Panamá a suspender operaciones a mediados de 2025, luego de reportar pérdidas por 75 millones de dólares.
Desde entonces, aproximadamente 2.300 trabajadores han logrado reincorporarse, aunque bajo condiciones distintas.
⚙️ Reactivación gradual
La vuelta a la actividad no ha sido inmediata ni completa. Actualmente, las jornadas laborales son parciales, con turnos de tres a cuatro días por semana, mientras se retoman labores básicas como limpieza y rehabilitación de fincas.
En las empacadoras, el movimiento también regresa poco a poco. “Aunque no sea toda la semana, hay trabajo y podemos llevar algo a casa”, explicó Anaica Batista, trabajadora del sector.
🌎 Impacto en la comunidad
La crisis dejó una huella profunda en Bocas del Toro, una provincia de más de 160.000 habitantes, en su mayoría comunidades vulnerables.
Durante la paralización, muchas familias sobrevivieron con ahorros mínimos o recurrieron a trabajos informales. La recuperación, aunque desigual, comienza a cambiar ese panorama.
🔄 Un nuevo modelo de operación
El regreso de la actividad se realiza bajo un modelo de aparcería, en el que distintas empresas administran la mano de obra, mientras Chiquita mantiene la asistencia técnica, supervisión y comercialización.
La producción actual se destina principalmente al mercado local, mientras se evalúa la calidad del producto y la operatividad de las plantas empacadoras.
La meta es ambiciosa: reactivar cerca de 5.000 hectáreas de cultivo y retomar las exportaciones en el corto plazo.
💰 Inversión y futuro
Como parte de los acuerdos con el gobierno, la empresa se comprometió a invertir alrededor de 30 millones de dólares para impulsar la reactivación del sector.
El objetivo es que, a medida que aumente la contratación, también se dinamice la economía local, permitiendo una recuperación sostenida en la región.
Aunque el camino aún es lento, el regreso al trabajo representa una esperanza concreta para miles de familias, en una provincia donde el banano no es solo un cultivo, sino el motor de vida.
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