En momentos en que Panamá busca dinamizar su economía, atraer compradores y fortalecer el comercio, las imágenes y comentarios sobre supuestas afectaciones en Albrook Mall volvieron a encender las redes sociales precisamente durante uno de los fines de semana comerciales más importantes del año.
Sin embargo, la propia administración del centro comercial ha informado que las afectaciones corresponden a puntos específicos, asociados —según su comunicado— a asentamientos inducidos por obras que se ejecutan en el área. Albrook Mall asegura que mantiene monitoreo permanente, estudios técnicos y personal especializado realizando trabajos de mantenimiento, principalmente durante la noche para reducir molestias a visitantes. Sus operaciones y horarios, recalca, continúan con normalidad.
La directora general del centro comercial, Nadkyi Duque, señaló además que las áreas afectadas representarían menos del 10% del complejo. Los reportes periodísticos confirman que las preocupaciones sobre movimientos y alteraciones en algunas zonas vienen circulando desde mayo y que se han mantenido bajo evaluación técnica.
Todo ocurre mientras Albrook Mall participa del Panamá Black Weekend, promocionando más de 700 opciones comerciales, y mientras Acodeco mantiene operativos de verificación de precios y publicidad en los centros comerciales del país.
La seguridad debe estar siempre primero y cualquier alerta seria merece atención. Pero también existe una responsabilidad: informar sin generar pánico antes de que existan conclusiones técnicas que lo justifiquen.
Panamá necesita vigilancia, transparencia y prevención. Pero también necesita comercio, inversión, empleos y confianza.
La pregunta es válida: ¿seguimos atrapados en el modo negativo, o aprendemos a informar los problemas sin destruir aquello que también mueve al país?
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