La producción petrolera de Venezuela podría experimentar un crecimiento significativo en los próximos meses gracias a una nueva dinámica en sus relaciones comerciales con Estados Unidos, proyecta el economista Luis Crespo durante una entrevista realizada este martes en el programa Café Global.
Según Crespo, esta mayor apertura y comercio con el principal mercado petrolero mundial ofrecerá mejores condiciones de venta para el crudo venezolano y, con ello, impulsaría un incremento de la producción diaria. El economista estima que la industria podría elevar su producción en 150,000 barriles diarios, cifra que representa un repunte notable frente a los niveles actuales.
El experto enfatizó que parte del cambio radica en que, a diferencia del pasado reciente, cuando el país vendía una porción significativa de su petróleo con descuentos de hasta 40 % respecto al precio de mercado, la nueva relación comercial permitiría colocar barriles a precios competitivos. “Vamos a tener una relación comercial con un cliente que va a comprar los barriles de petróleo a precio de mercado”, señaló.
Crespo destacó además que este incremento de producción tendría un efecto multiplicador en la economía venezolana, llegando a impactar de manera positiva hasta en 30 % del producto interno bruto, gracias a los ingresos adicionales generados y al dinamismo que esto podría traer al sector energético y otras actividades vinculadas.
El contexto de estas proyecciones se enmarca en un panorama de cambios recientes en la industria petrolera venezolana. Las negociaciones entre Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y empresas estadounidenses para la venta de crudo en una transacción estrictamente comercial, que se desarrolla bajo criterios de legalidad y beneficio mutuo, forman parte de este nuevo escenario.
Además, el gobierno en Caracas ha impulsado reformas para atraer inversión y aumentar la actividad en un sector que históricamente ha enfrentado limitaciones por años de sanciones, decreciente capacidad de producción e infraestructura deteriorada. Según datos recientes de analistas energéticos, con el levantamiento gradual de algunas restricciones y nuevas licencias, expertos estadounidenses han estimado que la producción podría crecer hasta entre 30 % y 40 % durante este año, lo que equivaldría a decenas de miles de barriles adicionales al día.
La mejora en las relaciones con Estados Unidos también ha incentivado iniciativas de compañías internacionales interesadas en participar en la recuperación de la industria petrolera venezolana. Casos como el de licencias generales otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para que empresas establecidas en EE. UU. participen en actividades relacionadas con el petróleo venezolano han generado expectativas sobre inversiones futuras.
Sin embargo, analistas advierten que el sector sigue enfrentando desafíos estructurales que podrían limitar el ritmo de recuperación en el corto plazo, tales como el deterioro de infraestructuras, necesidad de capital técnico y la volatilidad de los mercados globales del crudo. Pese a ello, la expectativa de crecimiento y el renovado acceso a mercados internacionales podría ser un catalizador importante para la economía venezolana en 2026.
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