Por Aldo López Tirone
Ayer domingo, después de vivir una de esas experiencias que te sacan de quicio una hora esperando comida en un restaurante (esa historia se las cuento luego) decidimos hacer lo que hacen los que no se resignan: rescatar el almuerzo.
Y ahí apareció Caminitos.
Digo “recién abierto” porque este lugar evolucionó. Pasó de ser una cafetería a convertirse en una auténtica parrilla familiar argentina aunque el dueño, con orgullo, aclara: tucumana. Y lo que han logrado… es simplemente espectacular.
En un espacio pequeño, inteligentemente diseñado, lograron montar cerca de 40 puestos, una barra de cervezas artesanales y, por supuesto, pantallas para ver fútbol —porque sin eso, no hay Argentina. Todo completamente separado de la cafetería y del mini súper argentino que ya existía. Literalmente, un rincón de la pampa en pleno Panamá.
Ahora sí, a lo importante: la comida.
Arrancamos con unas empanadas “mata hambre” que yo ya conocía… y que están peligrosamente cerca de ser la antesala al cielo. Pero el dueño —que está ahí, atendiendo mesas junto a su familia— nos recomendó probar unas de atún recién pescado por él mismo.
Entre lo seguro y lo desconocido, hicimos lo correcto: mitad y mitad.
Error… o bendición.
Porque si los dioses supieran de esto, bajarían a probarlas. No sabría decir cuál estaba mejor.
Después vino el plato fuerte: una bandeja de milanesas con tres estilos. El menú dice “para 2 o 3 personas”… MIENTEN.
Éramos 4… y nos llevamos la mitad para la cena.
Napolitana, Fuzzeta y A Caballo. Tres versiones, un solo resultado: abrirte las puertas del cielo de par en par. Abundante, bien hecha, sin pretensiones… pero perfecta.
Y como buenos pecadores, no podíamos irnos sin postre.
Un flan que, si el diablo lo probara, se arrepiente… y un pudín de pan (tipo “mamallena” panameño) que sabe a gol de Messi en final de mundial.
Cerramos con dos cortados y esa sensación que no tiene precio: satisfacción total.
Pero aquí viene el golpe final.
La cuenta.
Menos de $16 por persona.
Sí… leíste bien.
Un festín argentino completo, con calidad, sabor, ambiente y experiencia… por lo que hoy cuesta una hamburguesa promedio en Panamá.
Uno se pregunta si este argentino no solo pesca el atún… sino que también tiene la ganadería.
Porque esto, señores, es lo que todos buscamos:
Bueno, Bonito y Barato.
Y Caminitos lo cumple… con creces.
La Voz Noticias La Voz Noticias: Mantente al día con las últimas noticias de política, economía, deportes y más.