En un momento donde Panamá debate cómo modernizar su matriz energética y democratizar el acceso a oportunidades económicas, el diputado Gabriel Solís, del PRD, ha puesto sobre la mesa una propuesta innovadora: el Neteo Remoto como herramienta para que ciudadanos comunes puedan participar en el negocio de la energía solar.
La iniciativa busca romper una barrera histórica. Hasta ahora, el sistema de generación distribuida ha beneficiado principalmente a quienes cuentan con capital suficiente para instalar paneles solares en sus propias residencias o empresas. Sin embargo, miles de panameños que viven en apartamentos, casas alquiladas o que simplemente no tienen el espacio o los recursos para una instalación propia, han quedado fuera de esta revolución energética.
El Neteo Remoto cambia las reglas del juego.
¿Qué propone el Neteo Remoto?
La idea central es permitir que una persona pueda invertir en un sistema de generación solar ubicado en otro punto del país por ejemplo, en una granja solar comunitaria y que la energía producida se le acredite en su factura eléctrica, aunque no esté instalada físicamente en su hogar.
Esto significa que cualquier ciudadano podría convertirse en generador de energía limpia sin necesidad de tener techo propio o hacer una gran inversión individual.
Democratización energética y oportunidades económicas
La propuesta del diputado Solís no solo tiene un componente ambiental, sino también social y económico. En un país donde el costo de la electricidad impacta directamente el bolsillo familiar y la competitividad de los pequeños negocios, abrir la puerta a esquemas más flexibles de generación puede representar:
- Reducción en las facturas eléctricas.
- Nuevas oportunidades de inversión colectiva.
- Impulso a cooperativas energéticas.
- Desarrollo de proyectos solares en áreas rurales.
Además, el modelo podría atraer capital privado y fomentar alianzas público-privadas para la construcción de parques solares destinados específicamente a este esquema de neteo remoto.
Panamá y la transición energética
Panamá ha avanzado en energías renovables, pero aún enfrenta desafíos en la diversificación y estabilidad del sistema. Propuestas como la de Solís apuntan a acelerar la transición energética, alineando al país con tendencias internacionales donde el autoconsumo compartido y las comunidades solares ya son una realidad.
En países como Estados Unidos, España y Chile, el neteo remoto ha permitido que miles de familias accedan a energía limpia sin necesidad de infraestructura propia. Adaptar este modelo al contexto panameño podría convertir al país en referente regional.
Un paso hacia la inclusión energética
Más allá del debate técnico y regulatorio que deberá darse en la Asamblea y con las autoridades del sector eléctrico, la propuesta del diputado Gabriel Solís pone sobre la mesa un concepto poderoso: la energía como derecho accesible y como oportunidad de negocio para todos, no solo para unos pocos.
Si se estructura correctamente, con reglas claras y transparencia, el Neteo Remoto podría marcar un antes y un después en la forma en que los panameños producen, consumen e invierten en energía.
En tiempos donde la sostenibilidad ya no es una opción sino una necesidad, abrir las puertas de la energía solar al ciudadano común puede convertirse en una de las reformas más transformadoras del sector eléctrico nacional.
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