Hay lugares que no se construyen con cemento, sino con conciencia. Esta semana, el presidente José Raúl Mulino inauguró el nuevo Edificio Tolerancia del Museo de la Libertad y los Derechos Humanos, un espacio que busca recordar una de las etapas más oscuras de la humanidad para que jamás vuelva a repetirse. Conmovido por el recorrido, el mandatario hizo un llamado a que miles de estudiantes panameños visiten este museo y aprendan que el odio, la discriminación y la violencia nunca pueden ser el camino de una sociedad.
Mulino aseguró que este no debe ser un museo para unos pocos, sino una escuela viva para todo el país. Por ello, pidió al Ministerio de Educación organizar visitas estudiantiles y anunció su interés en apoyar la construcción de un tercer edificio que cuente la historia reciente de Panamá, desde 1968 hasta nuestros días. El mensaje es claro: un pueblo que conoce su historia está mejor preparado para defender la democracia, la libertad y la dignidad humana.
En tiempos donde el mundo sigue enfrentando guerras, intolerancia y división, Panamá envía una señal de esperanza. Apostar por la memoria es apostar por el futuro. Porque recordar el Holocausto, las injusticias y los errores del pasado no es abrir viejas heridas, sino evitar que nuestros hijos tengan que vivirlas nuevamente. Hoy, más que inaugurar un edificio, Panamá fortalece un compromiso con la paz, el respeto y los derechos humanos de todos.
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