Francia e Italia reforzaron sus dispositivos de seguridad después de una ola de protestas que derivó en saqueos, incendios y enfrentamientos durante el fin de semana.
El Gobierno de Giorgia Meloni autorizó el envío de 500 militares adicionales a Milán para apoyar las labores de seguridad junto a policías y carabineros. Los soldados permanecerán desplegados hasta el 31 de diciembre.
Los disturbios registrados en la ciudad italiana dejaron cerca de 200 miembros de las fuerzas de seguridad heridos y daños materiales estimados en alrededor de un millón de euros.
En Francia, el primer ministro Sébastien Lecornu reconoció fallas en la respuesta de las autoridades durante las movilizaciones anteriores y anunció un dispositivo de seguridad “masivo” para las nuevas protestas previstas para el próximo sábado.
El Gobierno francés también ha aplicado toques de queda parciales en París y otras ciudades, además de nuevas restricciones destinadas a proteger comercios y zonas consideradas sensibles.
Las movilizaciones han estado relacionadas principalmente con reclamos por el aumento del costo de vida y los combustibles. En algunas ciudades, las protestas pacíficas terminaron siendo aprovechadas por grupos que protagonizaron saqueos, incendios y ataques contra las fuerzas de seguridad.
Las movilizaciones también se han extendido, con diferente intensidad, a países como Bélgica y Albania.
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