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Aldo López Tirone asegura que VAMOS tiene la capacidad de lograr ser partido en 24 horas, como OMAR hiciera con el PRD en 1979

Aldo López Tirone asegura que VAMOS tiene la capacidad de lograr ser partido en 24 horas, como OMAR hiciera con el PRD en 1979

La Voz Noticias conversó con el analista político Aldo López Tirone sobre la decisión del movimiento VAMOS de avanzar hacia su constitución como partido político y sobre el verdadero desafío que, a su juicio, enfrentará Juan Diego Vásquez después de superar la etapa de organización.

La Voz Noticias: ¿Cómo analiza la decisión de VAMOS de convertirse en partido político?

Aldo López Tirone: Creo que ayer tomaron la decisión correcta como colectivo político. Y quiero ser muy claro: no lo digo como simpatizante de Juan Diego Vásquez ni de VAMOS. Lo digo estrictamente desde la óptica del análisis político y bajo las nuevas reglas del juego electoral.

Si quieren crecer, competir nacionalmente y construir una estructura que vaya más allá de las candidaturas independientes, convertirse en partido era probablemente el paso natural.

Ahora comienza otra historia.

La Voz Noticias: ¿Cree realmente que podrían conseguir las 50 mil firmas requeridas en apenas 24 horas?

Aldo López Tirone: No me cabe la menor duda de que Juan Diego Vásquez tiene hoy el liderazgo y la capacidad de convocatoria necesarios para intentarlo seriamente.

Si VAMOS decide convertir esa jornada en una demostración nacional de fuerza, puede movilizar diputados, dirigentes provinciales, activistas, voluntarios y, sobre todo, una masa importante de simpatizantes que ya se identifica con el movimiento.

Hoy tienen algo que muchos partidos tradicionales quisieran recuperar: entusiasmo.

Por eso pienso que buscarán mostrar músculo político. Conseguir las firmas necesarias rápidamente sería el primer mensaje. Luego vendría lo lógico: solicitar al Tribunal Electoral lo correspondiente y posteriormente convocar una gran jornada nacional de inscripción.

Si Juan Diego y su equipo tienen la estamina política que creo que tienen, podrían intentar una verdadera hazaña organizativa.

La Voz Noticias: Usted ha comparado ese momento con la creación del PRD. ¿Por qué?

Aldo López Tirone: Porque la política panameña tiene momentos que terminan convertidos en leyenda.

Existe aquella famosa historia atribuida al general Omar Torrijos durante la formación del PRD en 1979. Cuando le informaban sobre el avance de las inscripciones, Torrijos habría llamado a Gerardo González y, con ese lenguaje directo que lo caracterizaba, le habría dicho:

«Para esa vaina yo quiero un partido, no un directorio telefónico».

Para entonces, la maquinaria política torrijista avanzaba hacia una inscripción extraordinariamente grande.

No estoy comparando a Juan Diego Vásquez con Omar Torrijos. Son hombres distintos, épocas distintas y circunstancias históricas absolutamente diferentes.

Estoy comparando la capacidad de transformar liderazgo en organización política.

Ese es el punto.

Y Juan Diego tiene hoy condiciones interesantes: diputados en distintas regiones, seguidores jóvenes, estructuras locales y un grupo de dirigentes emergentes que querrán demostrar desde ahora que poseen fuerza suficiente para disputar alcaldías, diputaciones, representaciones y otros cargos en 2029.

La Voz Noticias: Entonces, ¿el gran reto de VAMOS es convertirse en partido?

Aldo López Tirone: Para mí, no.

Ese probablemente sea el reto más sencillo.

El verdadero problema comienza después de convertirse en partido.

Porque formar un colectivo es una cosa. Administrar las ambiciones dentro de ese colectivo es otra completamente distinta.

Cuando aparecen estructuras, convencionales, directivas, candidaturas, financiamiento y posibilidades reales de poder, comienzan también las aspiraciones naturales de quienes ayudaron a construir el proyecto.

Allí se probará el liderazgo de Juan Diego.

La Voz Noticias: ¿Y qué papel jugará la elección presidencial de 2029?

Aldo López Tirone: Ese será probablemente el primer gran dilema estratégico de VAMOS.

Si el proyecto político personal de Juan Diego Vásquez apunta realmente hacia una candidatura presidencial en 2034, posiblemente le convendría llegar a ese momento sin cargar previamente con el desgaste de una derrota presidencial.

Pero una vez convertido VAMOS en partido político, será muy difícil pasar agachado en 2029.

Sus diputados, dirigentes y bases exigirán participación.

Tendrán que decidir qué hacer frente a la Presidencia de la República. Tendrán que competir por alcaldías importantes —y la Alcaldía de Panamá será inevitablemente una pieza central— y probablemente recibirán propuestas de alianzas provenientes de otros sectores.

Incluso podría aparecer sobre la mesa una candidatura a la Vicepresidencia dentro de una alianza presidencial.

Personalmente, desde la frialdad del análisis estratégico, yo tendría muchísimo cuidado con esa última alternativa.

¿Por qué?

Porque el cordón umbilical con otro proyecto presidencial podría terminar condicionando el futuro de Juan Diego Vásquez. Una mala alianza, un gobierno impopular o simplemente compartir responsabilidades ajenas podría afectar una eventual aspiración presidencial posterior.

La Voz Noticias: ¿Cuál será entonces la gran prueba para Juan Diego?

Aldo López Tirone: Mantener unido el proyecto.

Cuando VAMOS sea partido, veremos algo fascinante políticamente: si las ambiciones naturales de sus nuevos dirigentes terminan imponiéndose o si todos estarán dispuestos a sacrificar aspiraciones personales para preservar un proyecto presidencial de largo plazo.

Porque una cosa es seguir a un líder cuando nadie controla candidaturas.

Otra muy diferente es hacerlo cuando hay posiciones reales de poder sobre la mesa.

Allí sabremos si VAMOS termina convirtiéndose simplemente en otro partido político panameño o si logra construir una organización disciplinada alrededor de un objetivo superior.

Juan Diego Vásquez podría tener hoy una oportunidad histórica.

Tiene juventud, organización, diputados, seguidores y probablemente una ventana política que no permanece abierta eternamente.

Pero conseguir 50 mil firmas no será su examen más difícil.

Su verdadero examen comenzará después de la firma número 50 mil.

Será entonces cuando descubramos si las aspiraciones individuales pueden convivir con el sueño colectivo de llegar algún día a San Felipe.

El tiempo tendrá la respuesta.

Y espero que Dios me dé vida para que, cuando llegue 2034, podamos volver a leer estas palabras y comprobar si el análisis fue acertado… o si la política, como tantas veces ocurre, terminó escribiendo una historia completamente distinta.

Aldo López Tirone
Analista político y Director de D’ Media Group

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